Pequeña primavera

Se desborda la primavera ante mis ojos. Ni siquiera ha desplegado todavía toda su belleza y ya me está desvistiendo el alma, como diría mí ya querido M. H.

La sangre del trigo deja brotar sus gotas sobre los verdes campos, la misma sangre que circula por mis venas. Mis ojos cansados las observan y se maravillan, mis manos cuarteadas tratan de atesorar sus pétalos entre páginas inconexas y mi mente solo espera ser capaz de almacenar suficiente belleza como para aguantar un año más en guerra.

No quiero nada que nada que sea menos suave que las amapolas. No necesito nada que no sea capaz de mecerse al viento como ellas lo hacen.

Tú te pareces mucho a la primavera, verdeas y floreces, llevas la palabra vida escrita en tus raíces. Tú puedes compararte con las amapolas y me eres tan suave como ellas.

 

Se desborda la primavera ante mis ojos, yo también me desbordo ante ella.

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