Existir

Hay miles de momentos cinematográficos en el día.

Por ejemplo, cuando te quedas sola en el comedor, sentada alrededor de la mesa mirando hacia ningún punto en concreto y empiezas a pensar. En una película, mientras tú miras hacia la cámara y parece que tu mirada queda suspendida en algún punto mucho más allá de ella, sonaría una música suave, quizá ligeramente melancólica. Sin embargo, lo único que oyes es tu sangre latiendo en tus oídos, los sonidos de la calle, de los vecinos y de tus compañeros de piso arriba preparándose para irse a dormir o ponerse a estudiar.

Mientras sentía la sangre latiendo sonoramente en mi cabeza, pensaba. Pensaba en como los seres humanos podemos existir en miles de planos distintos sin saberlo. Las decisiones que tomamos definen los marcos de acción en los que las vidas de los demás pueden desarrollarse. Pensaba en que es posible que el que yo haya elegido hacer o no hacer algo ha supuesto en última instancia que una persona, que yo conozca o no, haya podido hacer o no hacer alguna otra cosa y que, por ello, sin saberlo, yo forme parte de su vida.

A veces existimos, en cierto modo, en la cabeza, mente o espíritu de los demás sin saberlo. Las personas que son populares en el mundo, por las razones que sea, están “existiendo” en miles de mentes diferentes en este instante, la influencia de sus acciones alcanza muchos más lugares. Las personas más anónimas, quizá “existan” en cientos o decenas de mentes en este momento, e incluso podría ser posible que no “existiese” en ninguna otra que no fuese la propia.

¿Es posible que nada de todo cuando hayas hecho no afecte en absoluto la configuración actual del universo humano?

No lo creo. Esa pieza de fruta que decidiste comprar la semana pasada definió que alguien comprase la fruta que estaba a su lado en el supermercado, y ahora está comiéndose esa pieza de fruta y no la tuya porque tú la cogiste. Tú definiste esa decisión de la misma manera que alguien antes que tú definió la tuya. La gente que te ve sentada en ese tren una semana sí y otra también ya sabe quién eres y te reconoce. En este momento alguien de cuya vida formaste parte quizá está viendo o haciendo algo que sin saberlo descubrió gracias a compartir su tiempo contigo, y por ello en cierto modo está ligado a ti. Esa persona con la que has decidido compartir tu tiempo está probablemente pensando en ti ahora mismo sin saberlo. Nuestra huella queda siempre en algún lugar.

Tras todo ese alud existencialista me he sentido algo vacía, y como en las películas he mirado a la silla que había junto a la mía, he imaginado que ese alguien con quién yo he decidido compartir mi tiempo estaba justo ahí sentado y le he sonreído, y aunque esté a kilómetros de mí, me ha devuelto la sonrisa porque sin duda él existe en mí.

3/6/18

 

COOT8845
Aquí estoy yo, cansadita de tanta existencia.
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